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Enfado sin motivo aparente: por qué te irritas y de dónde viene

Enfado e irritabilidad sin motivo aparente

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Te enfadas, saltas o te irritas con facilidad y luego piensas: ¿por qué he reaccionado así si no era para tanto?. Ese enfado «sin motivo» casi siempre tiene un motivo, solo que viene de más atrás de lo que parece. Aquí te explico de dónde salen esas reacciones y cómo recolocarlas para no pagarlo con quien tienes cerca.

De dónde vienen las reacciones que no controlas

El desarrollo emocional ocurre en los primeros años de vida. De pequeños aprendemos respuestas para protegernos y para encajar en nuestras relaciones familiares, y esas respuestas siguen con nosotros cuando, de adultos, el contexto ya ha cambiado. A veces no son las más adaptativas, pero no por ello son menos importantes: en su momento nos sirvieron.

Por eso un comentario pequeño puede dispararte una reacción grande. No es que «tengas mal carácter»: es que algo del presente toca una tecla antigua, y el cuerpo responde con la intensidad de entonces.

El enfado suele tapar otra emoción

La ira es muchas veces una emoción de superficie: debajo hay miedo, dolor, frustración o la sensación de no ser tenido en cuenta. Enfadarse es más rápido y menos vulnerable que reconocer eso otro. Por eso, aprender a mirar qué hay debajo del enfado es el principio del cambio.

Cómo recolocar tus reacciones

Cómo ayuda la terapia

En terapia individual trabajamos para entender qué hay debajo de tu enfado y de dónde viene, y para que dejes de reaccionar en automático. Cuando esas respuestas se aprendieron en experiencias dolorosas, la terapia EMDR ayuda a reducir su carga, de modo que dejen de activarse con tanta facilidad. Aquí estoy para acompañarte en ese proceso, a tu ritmo.

¿El enfado te está pasando factura?

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